Movimiento Juvenil de Apostolado

 

El Movimiento Juvenil de Apostolado es uno de los frutos del especial interés del cardenal Karol Wojtyla en el papel de los jóvenes dentro de la Iglesia. Tras el Concilio Vaticano II, que subrayaba el papel especial y fundamental de los laicos en la Iglesia, Woityla  reconoció el protagonismo de la juventud. Se preocuparía de la implicación y desarrollo de la Iglesia de los jóvenes. A su vuelta del Concilio Vaticano II hará todo lo posible en Cracovia para renovar la participación de los jóvenes en la iglesia,  fomentando una participación vital. Verterá nuevas propuestas en sus reuniones con sacerdotes y laicos para fortalecer la integración de la juventud en la iglesia.

A pesar de lo desfavorable de la época comunista, la tensión entre la iglesia y el estado había disminuido ligeramente, siendo el mejor momento para empezar a pensar en nuevas formas de evangelización, especialmente la llevada a cabo por y para los jóvenes. Wojtyla inicialmente encomendará esta labor de implicación de la juventud a los miembros del Ministerio Juvenil, al sacerdote Antoni Soltysk y a Dña Boleslawa Paradowska perteneciente a La Congregación de Las Siervas de Jesús. Les dirá que se preocupen por "los jóvenes que están de pie en la gran puerta de la iglesia". Basándose en su experiencia de compartir viajes en kayak y en las montañas con los jóvenes animaba a los pastores a que buscaran de este modo a los jóvenes que aunque bautizados y confirmados se encontraban alejados de la iglesia. Poco a poco surgirá así el Movimiento Juvenil de Apostolado, o como se denomina en Cracovia, Grupos Apostólicos.

La creación de los Grupos Apostólicos se remonta al primer retiro de formación apostólica en Weglowka cerca de Rabka (1983) que sería visitado por el cardenal Wojtyla. Aunque en aquel momento la idea del movimiento de juventud no era explícita, si era clara la necesidad que se tenía tanto en las parroquias y durante los retiros vacacionales de monitores sacerdotes y laicos. A partir de este momento el movimiento se estructurará en algunas diócesis de Polonia, siendo reconocido oficialmente como comunidad de fieles por los obispos.  El cardenal Stanislaw Dziwisz, testigo de la vida de san Juan Pablo II, subraya que los Grupos Apostólicos ´´siempre estuvieron cerca del corazón de Papa´´. 

En 1992, el santo padre Juan Pablo II quiso recibir de las manos del director del movimiento de Cracovia, el sacerdote Pawel Kubani, la cruz con el alfiler de oro, un símbolo de nuestro Movimiento, aceptando el papel que le otorgaron de fundador. Ya desde el origen de la  comunidad el cardenal Wojtyla animaba al culto de santa Jadwiga - señora del castillo Wawel, como patrona, al haber sacrificado su vida y todo su corazón para evangelización de otros.

Las comunidades tienen sus propios patrones y son autónomas en varias diócesis, aunque comparten símbolo, himno y normas. En la diócesis de Przemysl la dirección recae en el padre Jan Mazurek, y en Rzeszow en el padre Przemyslaw Jamro.

El cardenal Stanislaw Dziwisz describió el Movimiento como ´´un movimiento papal´´. Queremos dar continuidad a la idea y el mensaje que nos dejó san Juan Pablo II, por ello deseamos que el movimiento se desarrolle no solo en Polonia sino también fuera de sus fronteras, como un monumento vivo de corazones  para el Santo Papa.